La crisis económica agudiza el ingenio de los más listos. Con los fuertes problemas económicos que está sufriendo nuestra sociedad, se intenta obtener dinero de cualquier forma, y estafar a las compañías aseguradoras es una de ellas.
Hace poco se dio a conocer la noticia de un hombre de
Valencia que se cortó el brazo para poder obtener así 600.000€ de varios
seguros. El valenciano formaba parte de una familia en la que todos estaban en
paro, y ante la triste situación se decantó por una solución desesperada, tanto
es así que él mismo se amputó el brazo con una sierra mecánica.
Muchos casos como éste
deben afrontar cada día las aseguradoras, cada vez se dan más intentos de fraude y más sofisticados. Como para
cualquier tema, internet es una gran fuente de información y el mundo del fraude
no es menos, podemos encontrar ideas sobre cómo estafar en foros, redes
sociales…
La situación está haciendo que las compañías se vean en la
necesidad de contratar investigadores privados para analizar “accidentes” sospechosos como el
mencionado anteriormente. Con esta
medida las aseguradoras se están ahorrando grandes cantidades de dinero.
También han iniciado otras prácticas como la implantación de un fichero común
de coches siniestrados, para evitar
que se intente cobrar varias veces por el mismo vehículo accidentado.
¿Cuáles son las consecuencias
de cometer este tipo de fraude? Pérdida del derecho a la indemnización que le correspondería,
cancelación de la póliza el seguro, e
incluso algunas de estas actuaciones están tipificadas como delito penal debiéndose abonar multas o
incluso cumplir condenas de prisión. El
fraude es un tema serio que afecta tanto a asegurados como aseguradoras, y
debemos evitarlo.